#YoConfiesoQue


En la red social de “twitter” hay palabras o frases prefijadas con el símbolo: “#” conocidos como “Hashtags” es decir  etiquetas que se colocan dentro de los mensajes que se publican. Si no eres usuario de esta red en particular o simplemente de ninguna, te preguntaras de qué rayos estoy hablando. Te entiendo, pero trata de “seguirme” (en el tema jeje)

Cuando empecé en esta red esas etiquetas con el símbolo numeral llamaron mi atención y una de ellas es: “#YoConfiesoQue” anteponiendo esta frase, muchos publican cosas como: “#YoConfiesoQue es duro pensar que nunca te tuve y por lo tanto nunca te perdí” (huuu que profundo jaja) o “#YoConfiesoQue me quede dormido en clases” en fin puedes confesar o decir “lo que quieras”. Bien este asunto me hizo pensar en lo fácil que parece decir  o confesar cosas superficiales, rutinarias y sin mucha importancia. Pero qué hay de la confesión verdadera de asuntos que son relevantes en tu vida y específicamente en tu relación con Dios , acciones, palabras o pensamientos que no han sido gratos para él, quizás pecados que solo tú y él conocen y que no te atreverías a publicar o compartirlos con alguien, pero… ¿se lo dices a Dios?

“Confesión es decirle a Dios que hiciste lo que él ya vio. El no necesita oírlo tanto como tú necesitas decirlo” (Max Lucado)

Una de mis citas favoritas en la biblia es 1Juan 1.9: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad ”. Si bien Dios, ya sabe “eso que  hicimos” (ponle nombre y apellido, debemos  ser específicos al confesarle nuestras faltas )  para activar su perdón necesitamos decírselo y dejar de cargar ese pesado sentimiento de culpa.

Pero la confesión va acompañada de arrepentimiento: Un cambio de dirección. Y este no es un acto único de un momento. Es un estilo de vida; un compromiso continúo de seguir rechazando nuestra rebelión y recibir el perdón de Dios. De tal modo que la confesión nos da el beneficio de absolver la culpa,  y el arrepentimiento el alejarnos del pecado que nos hace sentir mal.

Cada uno de nosotros estamos invitados a darle permiso a Dios todos los días para darnos forma, purificarnos y reorientarnos.

Qué tal si al hablar con Dios le decimos  nuestro “Yo confieso que…” del día.  Y descansar libremente  en la paz que nos da  su perdón.

“Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.” Isaías 1:18

Nos vemos!

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5 comentarios sobre “#YoConfiesoQue

  1. El Hecho de decirle a Dios nuestro pecado aún cuando él ya sabe que lo hicimos, muestra honestidad con vos mismo, que al reconocer que has cometido una falta que no le agrada a Dios, dás la pauta que querés cambiar; luego sos honesto con Dios y confesás para perdón y limpieza y dejar de andar cargando la culpa. Y al ser humildes en esto nuestro Señor nos dá gracia.

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