Algo sucede


Que raro… siempre que oro algo sucede.

¡Sencillamente milagroso!, que con una oración a alguien que no ves, sucedan cosas que puedes ver.

Siempre he creído que si algo me lleva buscar a Dios en oración, eso ya está cumpliendo su propósito. El milagro ya está ocurriendo. Mi corazón ha llegado hasta ahí, se ha inclinado, y no ha sido fácil, en mi mente he batallado…

Me parece sorprendente que antes de que las palabras hayan recorrido la mitad del cielo, mientras aún no he terminado, Dios ya está obrando. Si crees que Dios puede escucharte, si crees que que Él es poderoso para hacer mucho más de lo que jamás podrías pedir o imaginar, efectivamente si oras algo pasará.

Deberíamos ser capaces de contar las bendiciones antes de recibirlas, creyendo que vienen en camino. Agradeceríamos el milagro de Jesús intercediendo por nosotros, llevándonos al Padre. Podríamos agradecer el Milagro de estar delante de su presencia. Mientras la intervención de su Espíritu Santo nos guía en nuestra oración, Él nos escucha con atención y al mismo tiempo está dando órdenes a sus ángeles para que actúen en nuestro favor. Todo esto está pasando, ¡interrumpimos el cielo cuando ponemos nuestras rodillas en el suelo! ¡Porque algo sucede cuando oramos!

«Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído.»

—Isaías 65.4

Por: Jacky Morales

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Carta de una oveja


Somos un pequeño rebaño pero tenemos un Gran Pastor. No lo tenemos todo, pero con Él nada nos falta (Salmos 23:1).

Sus pasos siempre nos llevan a los mejores pastos, ahí cobramos las fuerzas que necesitamos para seguir la carrera que tenemos por delante (Hebreos 12:1).

Esta carrera no es fácil. Recuerdo las veces que he caído, pero Él me atrajo con lazos de amor (Oseas 11.4 ), me sostuvo en sus brazos, limpió el lodo de mis pies y desde entonces me ha mantenido cerquita de su corazón (Isaías 40:11). Sus latidos son música para mis oídos, su voz el más bello de los sonidos.

Cuando tenemos sed nos lleva al río, pero si nos alejamos escuchamos ruidos, entonces vemos la corriente que intenta arrastrarnos (Efesios 2:1-3), el juego parece divertido, las aguas se revuelven, desviamos la mirada… y en eso, nuestro Pastor vuelve, viene por nosotras, nos dice que esas aguas son malas, intentan cambiar nuestra manera de pensar, llenarnos de dudas y pesar (Romanos 12:2). A otros rebaños parece no importarles…

Siempre he creído que obedecer es de valientes. No es fácil volver a enfocar nuestra mente, negarnos a nosotros mismos, escuchar su voz, ir contra corriente para honrar a nuestro Padre, en un mundo que intenta distraernos continuamente.

Pero entonces, vemos a la cruz, ahí está Jesús diciéndonos: ¡Ánimo Yo he vencido al mundo (Juan 16:33)! Diciendo: ¡No teman rebaño pequeño (Lucas 12:32)! Me anima saber que su voz sigue llamando mi atención, que conoce cada intención de mi corazón, mis miedos y anhelos…

Sí, hemos decido ir tras sus brazos que no te quepa duda que Él afirmará nuestros pasos, nos dará la gracia para comenzar de nuevo y su misericordia nos seguirá todos los días (Salmos 23:6). ¡Vale la pena vivir por Aquel que curó todas nuestras penas!

¡Ánimo!

—Con cariño, Jacky.

#FeParaHoy

Para ti:


Esta mañana escuché la siguiente frase: «Mientras más crezcas espiritualmente, menos serás comprendida». ¿Te has sentido así? Entonces, esto es para ti…

Para ti, que crecer en el conocimiento de tu Padre Celestial se ha convertido en tu principal anhelo; para ti que no haces otra cosa que buscarlo entre canción y canción; que tu mayor deseo es que te escuche mientras te acercas a Él en oración.

Para ti, que crees en esa cosa maravillosa llamada: ¡Gracia! Y por la cual sigues aún de pie.

Para ti, que no te conformas con lo que otros dicen acerca de Jesús, sino que vas a la Biblia en busca de su luz, queriendo oír su voz, oír de Él mismo esa palabra que nunca te será quitada.

Para ti, que te alegras en compartir cada pequeña muestra del gran amor que has recibido, que en tus conversaciones Él está presente como el más grande de tus amigos, mientras repites sus palabras que han quedado en ti grabadas.

Para ti, que sueñas con ser lo que Él tanto ha soñado, que buscas agradarlo y tratas de andar en las obras que de antemano Él ha preparado.

Para ti, que nadas contracorriente, no queriendo ser mejor, sino sólo ser diferente, llevando como sello el amor que Él siente por toda la gente.

Para ti, que vives pensando en tu Amado, abrazando la palabra de la Cruz, que para algunos puede ser locura pero para ti es Poder de Dios, y la aventura más increíble que has experimentado.

Para ti, que has decidido ser Hija Amada… no esperes ser comprendida; si has decido caminar en Santidad, algunas veces vas a parecer “rara” ante los ojos del reino de lo normal; pero, no te preocupes porque ser cristiana y crecer espiritualmente en Cristo y ser vista como “rara” por otros, es normal en el Reino de Dios… ¡en el Reino de lo Extraordinario!

¡Ánimo, ya somos dos! 😉 Sigamos avanzado en fe, creciendo, creyendo y haciendo todo lo que nuestro Amado Rey nos ha encomendado. Recuerda que eres comprendida por Él, redimida, apartada, amada y perdonada… vive conforme a ello.

Con Amor y #FeParaHoy : Jacky 😊

Aún sin entender


El titular de este mensaje es el de la primera canción que sonó en mi cabeza la última noche en el hospital. Jamás olvidaré esa noche… no pude dormir.

Fue literalmente “mi noche” (cómo les conté en el post anterior) y solo podía aferrarme a algo más fuerte que yo, solo podía aferrarme a la firmeza de sus promesas. No había nadie más en esa habitación y en ese momento, que pudiera consolarme como Aquel que me ha amado desde siempre.

Llevé muy lentamente los audífonos a mis oídos y entonces sonó, en todo mi ser, la verdad expresada en la letra de esta canción, absorbía todos mis pensamiento que, honestamente, eran muchos… pero no tan altos como para sobrepasar sus planes de bien para mi vida, no tan altos como la montaña de misericordias que, sin darme cuenta, ya había empezado a escalar.

Afirmé cada promesa, canté sin mucho aliento, pero canté con el espíritu y también con el entendimiento. El dolor no fue impedimento para que, como el salmista, “alabara en todo tiempo”. Y ese tiempo no estaba siendo tan bueno para mí, pero Él pensaba lo contrario… para su perfecta voluntad estaba siendo el mejor.

Y no se equivocó, ahora puedo decir que también su voluntad ha sido ¡Agradable! He sido edificada de maneras que no imaginaba, de formas que no sospechaba. ¡Oh, cuánto he sido amada! En todo este tiempo, he conocido un poquito más de Él, Dios, quien es el mismo por la eternidad. ¿Qué cambió entonces? Mis ojos se abrieron, lo mismo que mi corazón, Él cambió mi visión para poder darme una nueva. Ahora lo escribo con gozo, pero en su momento fue doloroso. Creo que el dolor físico duele menos que el del alma, pero este último es más provechoso.

Salomón tenía razón: “Es mejor el pesar que la risa; porque con la tristeza del rostro se enmendará el corazón”. ¡Cuánto tenemos que enmendar en nuestra vida! Pero, a veces, sencillamente le damos prisa a la tristeza, si solo nos detuviéramos a meditar en los eventos que la producen no nos iríamos con las manos vacías, podríamos descubrir los tesoros que se esconden en ella, pero compiten estas perlas costosas con las chinas, con aquellos placeres inmediatos que nos brinda la alegría… el mundo prefiere la risa.

En cuanto a mí, el acercarme a Jehová ha sido bueno, toda mi esperanza está en Él…

Canté en silencio, canté solo para el cielo, pero canté con corazón sincero. No había en ese tiempo y en ese lugar, otros brazos a los cuales correr y, como el salmista, decidí alabar “en todo tiempo”.

No había y no habrá otro Padre al cual abrazar como mi Padre Celestial, que es bueno en todo tiempo.

Sin más les dejo la letra y canción que se seguirá siendo verdad en mi vida desde ese día…

Aún Sin Entender – Thalles Roberto

Aún sin entender

Aún sin entender

Yo confío en tí

Aún sin entender

Yo sé que estás obrando en mí

Aún sin entender

Dios, aunque yo no lo pueda comprender

Y a mi manera quiera todo y hasta lloro Yo sé que estás obrando en mí

Y a veces yo hasta llego a decir

Por qué tiene que ser tan dificil así

Parece sucederme sólo a mí

Yo sé, tus pensamientos sobrepasan los míos

Tú camino es mejor que el mío

Tú logras ver más lejos de lo que veo

Precisamente sabes bien lo que es mejor, Dios

Aunque yo no entienda tu camino yo, confío

Y Dios, porque soy como un niño ante tí

Estaré tranquilo aquí en tus brazos esperando el tiempo

Perfecto de todo

Porque sé que cuidarás de mí

Y lo mejor está por venir

Yo sé que estás obrando en mí

Yo sé que estás obrando en mí

Aún sin entender…

Dejándome ir


He vivido en esta canción desde la primera madrugada de noviembre. Mi vida está marcada por muchas melodías que simplemente llegan. No puedo explicar con exactitud cómo esas canciones me encuentran, y más aún que describan a la perfección esos valles que algunas veces atraviesa mi alma al peregrinar por este breve espacio de tiempo en la eternidad.

Y hoy más que nunca no me cabe la menor duda que el Dios que he conocido es el mismo de quien; Job dice: “Da cánticos en la noche”

Por cierto, ese pasaje hace mucho, llamó mi atención:

“Y ninguno dice: ¿Dónde está Dios, mi Hacedor, que da cánticos en la noche?” Job 35: 10.

No profundizaré en la forma en que se dan esos cánticos (ya sea que los escribamos nosotros mismos, o los escriba alguien más, como suele sucederme) pero sí en las circunstancias en que nacen.

Todos pasamos por esos momentos en la vida que son como “la noche”, momentos de soledad, de angustia, donde nuestra almohada es la ansiedad, y el miedo nos cobija el alma, apoderándose de nuestros anhelos, donde, a diferencia del día, no hay alegría pues toda esperanza se ve opacada o mejor dicho no vemos ninguna.

Es fácil cantar cuando podemos ver la luz del día y nos alumbran los primeros rayos de oportunidades, cuando todo va bien, y florecen amistades, cuando abrazamos con fe cada promesa, cuando con claridad podemos decidir sobre asuntos que nos inquietan, y disfrutar de cada puesta de sol de sueños cumplidos.

Lo difícil es cantar en la noche, cuando todavía la oscuridad de la duda y del miedo pesan sobre nuestro corazón. Pero aún así puede nacer una canción, ¿sería esto posible, que con tal juego de circunstancias podamos tener aliento disponible? ¿Qué puede brotar del alma, cuando ni la gratitud encontraría su lugar en una nota? Nuestro Hacedor puede. Solo Él puede inspirar cánticos en la noche.

Pienso que cuando la entonamos, es la más sincera de todas las melodías, pues está inspirada por Aquel que nos ha creado, conoce nuestra condición, está enterado de la situación y sabe cómo nos sentimos a la perfección, porque cuando nos encontramos despojados de esperanzas, de palabras… entonces, es ahí donde Dios es nuestro único cántico.

Por cierto, te dejo la letra de la canción que sé Él inspiró para que encontrara lugar también en mi corazón

“Dejándome ir” by Steffany Gretzinger

Me has traído al final de mí mismo

Este ha sido el camino más largo

Justo cuando mi aleluya estaba cansada

Me diste una nueva canción

Me dejo ir

Me dejo ir

Me Estoy dejando ir

Y así es como me has ganado

Cayendo en ti

Confieso que todavía me asusto a veces

Pero el amor perfecto viene corriendo

Y todas las mentiras que gritan por dentro quedan en silencio

El momento en que tu comienzas

Me Estoy dejando ir

Me Estoy dejando ir

Me Estoy dejando ir

Cayendo en ti

Me recuerdas

De cosas olvidadas

Me puedes relajar

Hasta que esté totalmente deshecho

Y con Tus brazos a mi alrededor

El miedo no fue rival para tu amor

Ahora me has ganado

Y si viviera mil vidas

Y escribiera una canción para todos los días

Aún así no habría forma de decir

Cómo me has amado

Oh, cómo me amas

Y así es como me has ganado.

Algo hermoso 


Quería escribirte algo hermoso, algo en lo que se fijaran tus ojos. En eso… tu mandamiento irrumpe y me recuerdas que tus ojos están puestos en mí… tus ojos están puestos en la manos que intentan escribirte algunos versos.

Te complace haberme creado. Me miras con agrado y como el salmista puedo decir: “¡Estoy maravillada!”… ¿Y sabes algo? Me siento amada, lo has conseguido, lo he creído… soy amada.

Yo quería impresionarte y ahora me doy cuenta, que te deleitas en mí, tu más bella obra de arte.

Poesía de tus manos, la perfecta armonía de polvo mezclado con un beso… no salgo del asombro y no quiero hacerlo.

Me complace estar aquí, mirarte fijamente y que no haya mejor lugar para mi mente que pasearme entre tus dichos, mismos que se han quedado guardados en mi memoria junto a esta historia que no acaba de contarse.

—Jacky Morales

Esa oveja…


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Cada vez me doy cuenta que no he elegido el camino más fácil pero que es el camino correcto.

Cada vez al andar por este camino me doy cuenta que es más fácil desviarse, que es más cómodo alejarse…
Pero cuanto más me alejo más lo extraño porque es más duro continuar. Entre más me alejo se vuelve costumbre no querer regresar… pero la carga se hace pesada me encuentro sedienta y desarmada, me encuentro perdida…

De pronto escucho pasos, alguien se acerca, yo busco donde ocultarme pero Él parece buscar algo, yo me escondo pero se acerca más. Me siento desesperada, y me pregunto: ¿qué será lo que Él busca desesperadamente?, Lo veo fijamente, y hay cicatrices en sus manos creo que ha pagado un alto precio, pues ha dado hasta su vida, sin duda busca algo de gran valor.

Me sigo ocultando, y quisiera descansar, Él no descansará hasta encontrar lo que ha venido a buscar. Lo escucho y está cantando, conozco esa canción… se está acercando puedo sentir su mirada, se está acercando, es una canción de amor, está rodeandome, ya no puedo ocultarme más… está abrazandome, conozco estos brazos, está limpiandome, me siento pequeñita, me está curando y de pronto veo sus heridas…

Conozco estos brazos, escucho los latidos de su corazón, me está llevando, y aquí estamos, conozco este camino, me sigue guiando y estamos llegando, vamos caminando…

No es fácil el camino pero Él está conmigo, lleva mis cargas y me hace descansar en verdes pastos junto a aguas de reposo*  y me da de beber. Seguimos y hay obstáculos, no es fácil el camino, a veces quiero retroceder pero el me pone la armadura de la Fe para poder vencer…

Recuerdo que yo buscaba donde ocultarme y Él buscaba donde econtrarme. Conozco esa canción, conozco estos brazos… he conocido el amor, he conocido el perdón…

No es fácil este camino pero ahora sé, que sigue siendo el correcto. Que Cristo está conmigo aunque no lo merezco. Que seguirá buscandome y no descansará hasta encontrarme pues ha pagado un alto precio. Seguirá rodeandome con cánticos de amor, mi buen Pastor me llevará junto a su corazón…
-J.M

“Alimentará su rebaño como un pastor; llevará en sus brazos los corderos y los mantendrá cerca de su corazón. Guiará con delicadeza a las ovejas con crías.”
(Isaías 40:11)

“Pues el Señor tu Dios vive en medio de ti. Él es un poderoso salvador. Se deleitará en ti con alegría. Con su amor calmará todos tus temores. Se gozará por ti con cantos de alegría”.
(Sofonías 3:17)