Aún sin entender


El titular de este mensaje es el de la primera canción que sonó en mi cabeza la última noche en el hospital. Jamás olvidaré esa noche… no pude dormir.

Fue literalmente “mi noche” (cómo les conté en el post anterior) y solo podía aferrarme a algo más fuerte que yo, solo podía aferrarme a la firmeza de sus promesas. No había nadie más en esa habitación y en ese momento, que pudiera consolarme como Aquel que me ha amado desde siempre.

Llevé muy lentamente los audífonos a mis oídos y entonces sonó, en todo mi ser, la verdad expresada en la letra de esta canción, absorbía todos mis pensamiento que, honestamente, eran muchos… pero no tan altos como para sobrepasar sus planes de bien para mi vida, no tan altos como la montaña de misericordias que, sin darme cuenta, ya había empezado a escalar.

Afirmé cada promesa, canté sin mucho aliento, pero canté con el espíritu y también con el entendimiento. El dolor no fue impedimento para que, como el salmista, “alabara en todo tiempo”. Y ese tiempo no estaba siendo tan bueno para mí, pero Él pensaba lo contrario… para su perfecta voluntad estaba siendo el mejor.

Y no se equivocó, ahora puedo decir que también su voluntad ha sido ¡Agradable! He sido edificada de maneras que no imaginaba, de formas que no sospechaba. ¡Oh, cuánto he sido amada! En todo este tiempo, he conocido un poquito más de Él, Dios, quien es el mismo por la eternidad. ¿Qué cambió entonces? Mis ojos se abrieron, lo mismo que mi corazón, Él cambió mi visión para poder darme una nueva. Ahora lo escribo con gozo, pero en su momento fue doloroso. Creo que el dolor físico duele menos que el del alma, pero este último es más provechoso.

Salomón tenía razón: “Es mejor el pesar que la risa; porque con la tristeza del rostro se enmendará el corazón”. ¡Cuánto tenemos que enmendar en nuestra vida! Pero, a veces, sencillamente le damos prisa a la tristeza, si solo nos detuviéramos a meditar en los eventos que la producen no nos iríamos con las manos vacías, podríamos descubrir los tesoros que se esconden en ella, pero compiten estas perlas costosas con las chinas, con aquellos placeres inmediatos que nos brinda la alegría… el mundo prefiere la risa.

En cuanto a mí, el acercarme a Jehová ha sido bueno, toda mi esperanza está en Él…

Canté en silencio, canté solo para el cielo, pero canté con corazón sincero. No había en ese tiempo y en ese lugar, otros brazos a los cuales correr y, como el salmista, decidí alabar “en todo tiempo”.

No había y no habrá otro Padre al cual abrazar como mi Padre Celestial, que es bueno en todo tiempo.

Sin más les dejo la letra y canción que se seguirá siendo verdad en mi vida desde ese día…

Aún Sin Entender – Thalles Roberto

Aún sin entender

Aún sin entender

Yo confío en tí

Aún sin entender

Yo sé que estás obrando en mí

Aún sin entender

Dios, aunque yo no lo pueda comprender

Y a mi manera quiera todo y hasta lloro Yo sé que estás obrando en mí

Y a veces yo hasta llego a decir

Por qué tiene que ser tan dificil así

Parece sucederme sólo a mí

Yo sé, tus pensamientos sobrepasan los míos

Tú camino es mejor que el mío

Tú logras ver más lejos de lo que veo

Precisamente sabes bien lo que es mejor, Dios

Aunque yo no entienda tu camino yo, confío

Y Dios, porque soy como un niño ante tí

Estaré tranquilo aquí en tus brazos esperando el tiempo

Perfecto de todo

Porque sé que cuidarás de mí

Y lo mejor está por venir

Yo sé que estás obrando en mí

Yo sé que estás obrando en mí

Aún sin entender…

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Dejándome ir


He vivido en esta canción desde la primera madrugada de noviembre. Mi vida está marcada por muchas melodías que simplemente llegan. No puedo explicar con exactitud cómo esas canciones me encuentran, y más aún que describan a la perfección esos valles que algunas veces atraviesa mi alma al peregrinar por este breve espacio de tiempo en la eternidad.

Y hoy más que nunca no me cabe la menor duda que el Dios que he conocido es el mismo de quien; Job dice: “Da cánticos en la noche”

Por cierto, ese pasaje hace mucho, llamó mi atención:

“Y ninguno dice: ¿Dónde está Dios, mi Hacedor, que da cánticos en la noche?” Job 35: 10.

No profundizaré en la forma en que se dan esos cánticos (ya sea que los escribamos nosotros mismos, o los escriba alguien más, como suele sucederme) pero sí en las circunstancias en que nacen.

Todos pasamos por esos momentos en la vida que son como “la noche”, momentos de soledad, de angustia, donde nuestra almohada es la ansiedad, y el miedo nos cobija el alma, apoderándose de nuestros anhelos, donde, a diferencia del día, no hay alegría pues toda esperanza se ve opacada o mejor dicho no vemos ninguna.

Es fácil cantar cuando podemos ver la luz del día y nos alumbran los primeros rayos de oportunidades, cuando todo va bien, y florecen amistades, cuando abrazamos con fe cada promesa, cuando con claridad podemos decidir sobre asuntos que nos inquietan, y disfrutar de cada puesta de sol de sueños cumplidos.

Lo difícil es cantar en la noche, cuando todavía la oscuridad de la duda y del miedo pesan sobre nuestro corazón. Pero aún así puede nacer una canción, ¿sería esto posible, que con tal juego de circunstancias podamos tener aliento disponible? ¿Qué puede brotar del alma, cuando ni la gratitud encontraría su lugar en una nota? Nuestro Hacedor puede. Solo Él puede inspirar cánticos en la noche.

Pienso que cuando la entonamos, es la más sincera de todas las melodías, pues está inspirada por Aquel que nos ha creado, conoce nuestra condición, está enterado de la situación y sabe cómo nos sentimos a la perfección, porque cuando nos encontramos despojados de esperanzas, de palabras… entonces, es ahí donde Dios es nuestro único cántico.

Por cierto, te dejo la letra de la canción que sé Él inspiró para que encontrara lugar también en mi corazón

“Dejándome ir” by Steffany Gretzinger

Me has traído al final de mí mismo

Este ha sido el camino más largo

Justo cuando mi aleluya estaba cansada

Me diste una nueva canción

Me dejo ir

Me dejo ir

Me Estoy dejando ir

Y así es como me has ganado

Cayendo en ti

Confieso que todavía me asusto a veces

Pero el amor perfecto viene corriendo

Y todas las mentiras que gritan por dentro quedan en silencio

El momento en que tu comienzas

Me Estoy dejando ir

Me Estoy dejando ir

Me Estoy dejando ir

Cayendo en ti

Me recuerdas

De cosas olvidadas

Me puedes relajar

Hasta que esté totalmente deshecho

Y con Tus brazos a mi alrededor

El miedo no fue rival para tu amor

Ahora me has ganado

Y si viviera mil vidas

Y escribiera una canción para todos los días

Aún así no habría forma de decir

Cómo me has amado

Oh, cómo me amas

Y así es como me has ganado.

Algo hermoso 


Quería escribirte algo hermoso, algo en lo que se fijaran tus ojos. En eso… tu mandamiento irrumpe y me recuerdas que tus ojos están puestos en mí… tus ojos están puestos en la manos que intentan escribirte algunos versos.

Te complace haberme creado. Me miras con agrado y como el salmista puedo decir: “¡Estoy maravillada!”… ¿Y sabes algo? Me siento amada, lo has conseguido, lo he creído… soy amada.

Yo quería impresionarte y ahora me doy cuenta, que te deleitas en mí, tu más bella obra de arte.

Poesía de tus manos, la perfecta armonía de polvo mezclado con un beso… no salgo del asombro y no quiero hacerlo.

Me complace estar aquí, mirarte fijamente y que no haya mejor lugar para mi mente que pasearme entre tus dichos, mismos que se han quedado guardados en mi memoria junto a esta historia que no acaba de contarse.

—Jacky Morales

Esa oveja…


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Cada vez me doy cuenta que no he elegido el camino más fácil pero que es el camino correcto.

Cada vez al andar por este camino me doy cuenta que es más fácil desviarse, que es más cómodo alejarse…
Pero cuanto más me alejo más lo extraño porque es más duro continuar. Entre más me alejo se vuelve costumbre no querer regresar… pero la carga se hace pesada me encuentro sedienta y desarmada, me encuentro perdida…

De pronto escucho pasos, alguien se acerca, yo busco donde ocultarme pero Él parece buscar algo, yo me escondo pero se acerca más. Me siento desesperada, y me pregunto: ¿qué será lo que Él busca desesperadamente?, Lo veo fijamente, y hay cicatrices en sus manos creo que ha pagado un alto precio, pues ha dado hasta su vida, sin duda busca algo de gran valor.

Me sigo ocultando, y quisiera descansar, Él no descansará hasta encontrar lo que ha venido a buscar. Lo escucho y está cantando, conozco esa canción… se está acercando puedo sentir su mirada, se está acercando, es una canción de amor, está rodeandome, ya no puedo ocultarme más… está abrazandome, conozco estos brazos, está limpiandome, me siento pequeñita, me está curando y de pronto veo sus heridas…

Conozco estos brazos, escucho los latidos de su corazón, me está llevando, y aquí estamos, conozco este camino, me sigue guiando y estamos llegando, vamos caminando…

No es fácil el camino pero Él está conmigo, lleva mis cargas y me hace descansar en verdes pastos junto a aguas de reposo*  y me da de beber. Seguimos y hay obstáculos, no es fácil el camino, a veces quiero retroceder pero el me pone la armadura de la Fe para poder vencer…

Recuerdo que yo buscaba donde ocultarme y Él buscaba donde econtrarme. Conozco esa canción, conozco estos brazos… he conocido el amor, he conocido el perdón…

No es fácil este camino pero ahora sé, que sigue siendo el correcto. Que Cristo está conmigo aunque no lo merezco. Que seguirá buscandome y no descansará hasta encontrarme pues ha pagado un alto precio. Seguirá rodeandome con cánticos de amor, mi buen Pastor me llevará junto a su corazón…
-J.M

“Alimentará su rebaño como un pastor; llevará en sus brazos los corderos y los mantendrá cerca de su corazón. Guiará con delicadeza a las ovejas con crías.”
(Isaías 40:11)

“Pues el Señor tu Dios vive en medio de ti. Él es un poderoso salvador. Se deleitará en ti con alegría. Con su amor calmará todos tus temores. Se gozará por ti con cantos de alegría”.
(Sofonías 3:17)

Me amó y se entregó por mí 💕


De pronto es como si no pudiera escapar, de este amor que por mí misma es imposible de lograr.
No es algo que yo haga…
Es lo que Él ya hizo por mí.

No es que yo lo buscara…
Él me encontró a mí.
Y cuando me di cuenta
que sin Él estaba perdida,
supe inmediatamente
que Él estaba perdidamente
Enamorado de mí

Es que Él ya me estaba amando,
se estaba entregando
a sí mismo por mí
Su vida daba mientras oraba
en Getsemaní…

J.M 19/02/16 :`)💖

Gracias


No importa lo que esté pasando en la vida, podemos encontrar una razón para dar gracias a Dios. Elegimos en que enfocamos. Ya sea centrarnos en nuestros problemas, o podemos enfocarnos en nuestras bendiciones. La pregunta es: ¿quieres más problemas, o quieres más bendiciones? Cuando damos gracias a Dios, nos estamos enfocando en la bendición!

Una cosa que he notado cuando se vive con una actitud de constante gratitud,  es que no sólo se debe dar gracias a Dios por lo que ha hecho en nuestra vida,  sino que hay que empezar a darle gracias por lo que hará en ella. Le podemos dar gracias por las puertas que se nos abrirán, las gracias por traer a la gente adecuada en nuestra vida, los sueños y metas que se cumplirán, etc. Cuando decimos “Gracias” a Dios por las cosas que están por venir, es realmente una declaración de nuestra fe en él. Estamos diciendo en esencia, “Dios, estoy tan seguro de tu bondad, estoy tan seguro de que estás trabajando en mi vida que voy a darte gracias ahora mismo por lo que vas a hacer mañana! ”

” Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús.” (1 Tesalonicenses 5.18)

Mirando hacia los lugares equivocados…


Recuerdo la ocasión en la que choque mi carro… fue muy “tonto” como sucedió, porque ahora que lo pienso pude haberlo evitado de no haber visto hacia otro lado. Pero comenzaba a manejar y me distraje con facilidad. Ahora sé lo importante que es mantener la mirada hacia delante.

Es igual en nuestra vida, cuando desviamos la mirada de nuestro objetivo principal, perdemos el enfoque. Cuando miramos todo lo malo que hay en nosotros, en vez de ver todo lo bueno que hay en Jesús, cuando miramos nuestra debilidad en vez de ver la fortaleza que hay en Dios, cuando miramos nuestros problemas en lugar de verlo a Él obrar en medio de ellos… cuando nos miramos todo el tiempo a nosotros mismos en lugar de ver a Dios…

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,

Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. (Hebreos 12.1-2)

“La carrera que tenemos por delante”… es hacia delante no hacia atrás, aunque muchas veces errores del pasado nos distraen, hay que recordar que ese solo ha sido nuestro entrenamiento para que podamos tener un mejor rendimiento, porque cada error del pasado solo nos hace más fuertes en el presente… presente que Dios quiere que vivamos con los ojos puestos en su amado hijo, quien nos da la victoria.

Es hacia delante, aunque personas a nuestro alrededor nos quieran desviar no debemos olvidar que Jesús mientras moría en la cruz también tenía a su alrededor personas que le decían que se bajara de esa cruz, habían soldados romanos que jugaban con sus túnicas, gente burlándose… pero delante de él había un gozo, donde mantenía fija su mirada… el gozo de nuestra salvación!

Hay que dejar de ver hacia los lugares equivocados… mirar hacia arriba, donde está nuestro salvador, en vez de mirar nuestros miedos y fracasos, mirar el cielo en vez de ver el suelo…

Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.”  (Colosenses 3.2)

Por: Jacky Morales.

#FeParaHoy