Dejándome ir


He vivido en esta canción desde la primera madrugada de noviembre. Mi vida está marcada por muchas melodías que simplemente llegan. No puedo explicar con exactitud cómo esas canciones me encuentran, y más aún que describan a la perfección esos valles que algunas veces atraviesa mi alma al peregrinar por este breve espacio de tiempo en la eternidad.

Y hoy más que nunca no me cabe la menor duda que el Dios que he conocido es el mismo de quien; Job dice: “Da cánticos en la noche”

Por cierto, ese pasaje hace mucho, llamó mi atención:

“Y ninguno dice: ¿Dónde está Dios, mi Hacedor, que da cánticos en la noche?” Job 35: 10.

No profundizaré en la forma en que se dan esos cánticos (ya sea que los escribamos nosotros mismos, o los escriba alguien más, como suele sucederme) pero sí en las circunstancias en que nacen.

Todos pasamos por esos momentos en la vida que son como “la noche”, momentos de soledad, de angustia, donde nuestra almohada es la ansiedad, y el miedo nos cobija el alma, apoderándose de nuestros anhelos, donde, a diferencia del día, no hay alegría pues toda esperanza se ve opacada o mejor dicho no vemos ninguna.

Es fácil cantar cuando podemos ver la luz del día y nos alumbran los primeros rayos de oportunidades, cuando todo va bien, y florecen amistades, cuando abrazamos con fe cada promesa, cuando con claridad podemos decidir sobre asuntos que nos inquietan, y disfrutar de cada puesta de sol de sueños cumplidos.

Lo difícil es cantar en la noche, cuando todavía la oscuridad de la duda y del miedo pesan sobre nuestro corazón. Pero aún así puede nacer una canción, ¿sería esto posible, que con tal juego de circunstancias podamos tener aliento disponible? ¿Qué puede brotar del alma, cuando ni la gratitud encontraría su lugar en una nota? Nuestro Hacedor puede. Solo Él puede inspirar cánticos en la noche.

Pienso que cuando la entonamos, es la más sincera de todas las melodías, pues está inspirada por Aquel que nos ha creado, conoce nuestra condición, está enterado de la situación y sabe cómo nos sentimos a la perfección, porque cuando nos encontramos despojados de esperanzas, de palabras… entonces, es ahí donde Dios es nuestro único cántico.

Por cierto, te dejo la letra de la canción que sé Él inspiró para que encontrara lugar también en mi corazón

“Dejándome ir” by Steffany Gretzinger

Me has traído al final de mí mismo

Este ha sido el camino más largo

Justo cuando mi aleluya estaba cansada

Me diste una nueva canción

Me dejo ir

Me dejo ir

Me Estoy dejando ir

Y así es como me has ganado

Cayendo en ti

Confieso que todavía me asusto a veces

Pero el amor perfecto viene corriendo

Y todas las mentiras que gritan por dentro quedan en silencio

El momento en que tu comienzas

Me Estoy dejando ir

Me Estoy dejando ir

Me Estoy dejando ir

Cayendo en ti

Me recuerdas

De cosas olvidadas

Me puedes relajar

Hasta que esté totalmente deshecho

Y con Tus brazos a mi alrededor

El miedo no fue rival para tu amor

Ahora me has ganado

Y si viviera mil vidas

Y escribiera una canción para todos los días

Aún así no habría forma de decir

Cómo me has amado

Oh, cómo me amas

Y así es como me has ganado.

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